lunes, 31 de octubre de 2011

"Terceros" en mi negocio: ¿socios, aliados, empleados o asesores?

La elección no es fácil, aunque si comenzamos comprendiendo que no lo sabemos todo y lo podemos todo, entenderemos que tarde o temprano necesitaremos ayuda externa (por externa me refiero a fuera de nosotros mismos).

Me ha pasado muchas veces trabajando con mis clientes que toman decisiones de incorporación de personal cuando ya no dan abasto, las presiones son muy altas y la capacidad analítica y decisoria no son las mejores por el nivel de estrés; el resultado: consecuencias terribles y difíciles de revertir.

Para que no te suceda te propongo que reflexiones: ¿cuáles son tus capacidades y habilidades? ¿qué es lo que te gusta hacer y qué no? ¿cuáles son tus recursos? Como lo veo, cuando se trata de incorporar a “terceros” se debe a: falta de dinero (buscando inversores o socios capitalistas), demasiado trabajo (contratando empleados) y/o falta de capacitación (contratando asesores).

Poniendo atención a tus necesidades y pensando sobre las consecuencias de cada opción, se te hará más fácil decidir y tomar el riesgo. Por ejemplo, si la necesidad es “dinero” para “materiales”, puedo optar por un socio capitalista, la incorporación del socio la veremos en el próximo párrafo, pensemos en la consecuencia de esa inyección de dinero: más trabajo, más movimiento administrativo, la pregunta entonces es: ¿cuento con el personal para afrontar esto, qué otras movidas deberé realizar? Muchas veces, no pensamos en esto.

Tipos de ayuda, pros y contras

Dependiendo de la necesidad puedo:
  • Incorporar socios y/o socios capitalistas: sobre todo que nos complementen en aquellas habilidades y capacidades en las que somos débiles. La ventaja es que tendremos quien se ponga la camiseta y colabore con nosotros, no nos sentiremos solos. La desventaja es que deberemos compartir decisiones, y tal vez, no estamos preparados. Además deben estar bien repartidos los roles para que no haya superposiciones y dobles discursos.
  • Hacer alianzas: podemos firmar alianzas con otras empresas. Nos acompañarán en lo que necesitemos ye cuando lo necesitemos, pero, no serán parte de nuestro equipo.
  • Inversores: cuando necesitamos capital es una buena forma de conseguirlo. Nos facilitarán el dinero, siempre que consideren que el proyecto es escalable (muy rentable) y que habrá una salida si las cosas no salen bien. Pedirán informes y seguramente se involucrarán en la empresa, sobre todo, en la toma de decisiones.
  • Tercerización: hay momentos en que los empleados con los que contamos no son suficientes, pero, la situación financiera no es constante (sobre todo en productos estacionales), lo mejor es contratar por trabajo en particular. Hay que tener mucho cuidado en firmar un contrato en donde se estipule el tipo de trabajo, horarios, resultados esperados y honorarios.
  • Empleados: es una de las decisiones más difíciles de tomar, sobre todo en Argentina, en donde los costos laborales son muy altos y la industria del juicio está a la orden del día. Te aconsejo evalúes muy bien para qué vas a necesitar empleados, te informes sobre los sindicatos que los nuclea y busques ayuda en un selector.
  • Asesoramiento: nos ayuda a ver las situaciones con otras perspectivas. Nos complementan en capacidades que nosotros no tenemos y para temas puntuales. Es una forma de tercerizar muchas veces sin tener que recurrir a un socio.
Lo más importante es que reflexiones en esto antes y no cuando el estrés, las presiones y los problemas te abrumen tanto que no puedas decidir con racionalidad. Y si estás aquí, buscá asesoramiento, no decidas por tu cuenta ya que después podés arrepentirte.

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